martes, 3 de octubre de 2017

LIBROS ADQUIRIDOS EN 2017 POLA BIBLIOTECA DE GALICIA PARA OS CLUBS DE LECTURA

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ORTIZ, Emilio: A través de mis pequeños ojos. Duomo. 256.

OZICK, Cynthia: El chal. Lumen

PALOMAS, Alejandro: Una madre. Siruela

PÉREZ REVERTE, Arturo: El tango de la guardia vieja

REYES, Emma: Memoria por correspondencia. Libros del Asteroide

YANAGIHARA, Hanya: Tan poca vida. Lumen

DICKENS, Charles: Grandes esperanzas
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STROUT, Elizabeth: Me llamo Lucy Barton. 224.

PASTERNAK, Boris: Doctor Zhivago. Anagrama (19 ejemplares)

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel: Cien años de soledad (18 ejemplares)
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CAPOTE, Truman: A sangre fría (20 ejemplares). 440.

BORGES, Jorge Luis: El aleph (20 ejemplares)

SHAKESPEARE, William: Romeo y Julieta  (19 ejemplares)
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IBSEN, Henrik: Casa de muñecas (19 ejemplares). 368.
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LEE, Harper: Matar a un ruiseñor. 416.

SHELLEY, Mary: Frankestein

BRADBURY, Ray: Farenheit 451

MONTERO, Rosa: La ridícula idea de no volver a verte
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O’BRIEN, Edna: Las sillitas rojas. 352.

HARUF, Kent: Nosotros en la noche. 144.
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HRABAL, Bohumil: Trenes rigurosamente vigilados. 112.

MORLEY,Christopher: La librería ambulante
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ARAMBURU, Fernando: Patria

MAZZANTINI, Margaret: Esplendor

SANTOS, Care: Media vida
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ÁRBOL, Víctor del: La víspera de casi todo. 416.
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DOERR, Anthony: La luz que no puedes ver. 664.

CAMPOS, Cristina: Pan de limón con semillas de amapola
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FERRANTE, Elena: La amiga estupenda. 392.

GARRIDO, Gonzalo: La capital del mundo

GRANDES, Almudena: Los aires difíciles

HANNA, Kristin: El ruiseñor

CHACÓN, Inma: Tierra sin hombres

LEYSHON, Nell: El show de Gary

COLLINS, Wilkie: La dama de blanco (20 ejemplares)
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LEMAITRE, Pierre: Vestido de novia. 296.
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SALINGER, J. D.: El guardián entre el centeno. 232.

MAALOUF, Amin: Los desorientados

BULGAKOV, Mijail: Diario de un joven médico

SEBALD, W. G.: Austerlitz
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LAHIRI, Jhumpa: La hondonada. 416.

LAURAIN, Antoine: La mujer de la libreta roja

HIRUTA, Asako: La insólita pasión del vendedor de lencería

WILDE, Oscar: El retrato de Dorian Gray

MENDOZA, Eduardo: La ciudad de los prodigios

MENDOZA, Eduardo: Los soldados de Cataluña (La verdad sobre el caso Savolta)

URIBE, Kirmen: La hora de despertarnos juntos
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CONRAD, Joseph: El corazón de las tinieblas. 176.
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DENNIS, Patrick: La tia Mame

ZWEIG, Stefan: Momentos estelares de la humanidad
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ROTHMANN, Ralf: Morir en primavera. 232.
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ALBOM, Mitch: Martes con mi viejo profesor. 215.
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OTERO, Miqui: Rayos. 328.


lunes, 31 de julio de 2017

sábado, 27 de mayo de 2017

30 de maio: EL SIGLO DE LAS LUCES, ALEJO CARPENTIER (1962)

Fotografía: Fundación Alejo Carpentier 



Entrevista a Alejo Carpentier en “A fondo” (1977). TVE. Enlace a vídeo.

"De ahí que el autor haya creído interesante revelar la existencia de ese ignorado personaje histórico [Víctor Hughes] en una novela que abarcara, a la vez, todo el ámbito del Caribe”. 
Alejo Carpentier, posfacio a El siglo de las luces.


VÍCTOR HUGHES, PERSONAXE HISTÓRICO.

Alejo Carpentier: "Acerca de la historicidad de Víctor Hugues”, en El siglo de las luces, Austral Narrativa, Seix-Barral, Posfacio, pp. 353-355. Contén: 
  • Víctor Hughes, ignorado pola historia da Revolución Francesa. Ascendentes. De Marsella ao Caribe. O incendio do seu establecemento polos revolucionarios haitianos. A reconquista da Guadalupe. A guerra cos Estados Unidos. A acción dos corsarios. A acción de Víctor Hugues na Guayana Francesa. O consello de guerra en París: Absolución. Relacións con Fouché. En París, na caída do imperio napoleónico.
  • A dicotomía no comportamento de Víctor Hughes: “firme, sincera,  heroica,  en su primera fase; desalentada, contradictoria, logrera y hasta cínica, en la segunda, nos ofrece la imagen de un personaje extraordinario que establece, en su propio comportamiento, una dramática dicotomía". Alejo Carpentier, posfacio a El siglo de las luces.
  • A información do tataraneto de Víctor Hughes: A tumba en Cayena (Guayana Francesa). Unha coincidencia curiosa: O amor dunha cubana chamada Sofía (aparece nun documento examinado con posterioridade á publicación da novela).


Carta do tataraneto de Víctor Hughes a Alejo Carpentier, en "Fundación Alejo Carpentier": Enlace.

“Me alegra decirle que el Víctor Hughes que usted evoca, con todo su ardiente patriotismo, su fe en la grandeza de su misión, su energía indomable –y también el rigor despiadado de su autoridad–, se corresponde exactamente con lo que los archivos familiares nos informan sobre él”.

“P.S. Infelizmente, no contamos con ninguna correspondencia privada de Víctor Hughes, que nos permitiera penetrar en la dura coraza del hombre público. Pero me agrada suponer que la rigidez de su carácter no excluía determinada sensibilidad. Por ello le agradezco que en la novela usted lo presente como un joven culto y simpático. Me place  imaginarlo así”.
  

El protagonista verdadero de El siglo de las luces de Alejo Carpentier”, Rhina Toruño (1985). Indiana University Press. Pode lerse o artigo online. Enlace.


Víctor Hughes na Wikipedia.


Imaxes. Pulse sobre as imaxes para amplialas.









A NOVELA

Enlace a Alejo Carpentier: las luces del siglo”, Eduardo San José (2007), Anales de literatura hispanoamericana, Universidad de Oviedo.  

Artigo centrado na análise do plano simbólico da novela: o tópico da luz e as alegorías coas que Carpentier expresa a súa posición teórica sobre o progreso histórico, a utopía e a revolución. Resumo do artigo (segundo Eduardo San José):
“La novela El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, realiza un acercamiento histórico e ideológico al siglo XVIII mediante el que discute conceptos como el progreso histórico, la utopía y la revolución. La crítica literaria ha debatido durante décadas la propuesta de Carpentier al respecto. Las conclusiones se pueden agrupar entre las de quienes aprecian que esta novela es escéptica con la idea de progreso, y aquéllas que sostienen su filiación con el modelo de progreso unívoco propio de la modernidad ilustrada. Estas conclusiones se han basado generalmente en el estudio de la estructura narrativa subyacente. El presente artículo se acerca a la cuestión a través de un análisis del plano simbólico de la novela, donde el tópico de la luz se organiza en alegorías mediante las que Carpentier expresa su posición teórica sobre los conceptos señalados”.

Enlace a “El siglo de las luces: Alejo Carpentier a la caza del Leviatán”, Rafael Narbona, El Cultural, 7-3-2017. 

“Alejo Carpentier (Lausana, Suiza, 1904-París, 1980), apologista incansable de la revolución cubana, publicó en 1962 El siglo de las luces, una novela que abordaba la paradójica relación entre el despotismo y los cambios revolucionarios. La peripecia de Víctor Hughes, un aventurero que exportaba al Caribe la Revolución francesa, apunta que el poder revolucionario desemboca inevitablemente en el cesarismo del poder absoluto”.
A guillotina na novela:
No parece casual que la novela de Carpentier comience con una página de estremecedora belleza, donde Esteban, un joven revolucionario que ya empieza a paladear el amargo sabor del desengaño, contempla la guillotina ubicada en la proa del barco en el que viaja. La nave ha partido de Europa con destino a América, animada por el deseo de extender la Revolución al nuevo mundo. La Máquina ocupa la proa, con la apariencia de una vieja deidad hambrienta de sacrificios”.
La Habana como punto de partida. Os protagonistas e o espazo. Argumento. Temas. Algúns fragmentos:

“Tras la muerte de su padre, un rico comerciante criollo, Sofía y Carlos descubren el placer de vivir de forma ociosa y caótica (…) Lejos de parecer una mansión, la vivienda podría confundirse con una almoneda, con muebles arruinados por la humedad, estatuas sucias o rotas, cortinas polvorientas y porcelanas de colores desvaídos. Sólo los cuadros introducen una nota de belleza y equilibrio, pero también de fatalidad y tragedia, particularmente la apocalíptica “Explosión en una catedral”, con sus toneladas de piedra desplomándose sobre unos feligreses aterrorizados. Durante meses, los tres jóvenes transformarán la casona en el escenario de sus juegos, divorciándose de la realidad circundante (…) Aunque sueñan con viajar a París, Madrid y Nueva York, lo cierto es que su estrambótica rutina parece una conjura urdida para mantener alejada la realidad y no ser arrastrados por las turbulentas aguas de la historia. No importa que sean lectores voraces de Spinoza, Diderot y Voltaire. Contemplan los hechos desde lejos, con la perspectiva de un espectador de ópera o de un loco atrapado por un delirio florido. Todo cambia cuando aparece Víctor Hughes, un apuesto negociante marsellés que había entablado relaciones comerciales con el padre difunto. Su irrupción abre las puertas del mundo real, con sus pasiones y desengaños”.
“La novela de Carpentier es un mural deslumbrante que contiene infinidad de temas, movimientos y variaciones. Se ha dicho que es una verdadera sinfonía del Caribe que adquiere su máxima brillantez estilística en los pasajes destinados a la descripción de la naturaleza. Al margen de sus virtudes formales, El siglo de las luces es una reflexión sobre el poder. En su Historia de la literatura hispanoamericana, Luis Sainz de Medrano sostiene que –en tanto narrador omnisciente, pero no dogmático- Carpentier deja ver “su desconfianza de la revolución, salvando, por supuesto, su espíritu”. En ese sentido, hay que “valorar la significación de Esteban como el personaje más próximo a la visión del autor”.

“Alejo Carpentier plantea un conflicto sin solución: ¿es posible el cambio histórico sin la intervención de la violencia? El totalitarismo político brota de utopías y sus frutos no pueden ser más estremecedores. El gesto de Sofía y Esteban durante las primeras escaramuzas del Dos de Mayo nace de la desesperación romántica y no de la esperanza de un mundo mejor. “El humo tártaro” del que habla Thomas Carlyle en su monumental Historia de la Revolución francesa (1837) sigue oscureciendo nuestros ojos, pues en las revoluciones, “con sorprendentes transiciones y bajo intensos colores, lo sublime, lo deforme y lo horrible se suceden constantemente, o, más bien, se acompañan mutuamente con ensordecedor tumulto”. Quizás no estaría de más releer El siglo de las luces desde la perspectiva del nihilismo. No rebajaría su mérito literario, pero no dejaría más alternativas que la desolación y el desencanto”.

El siglo de las luces, no blog Hislibris: Argumento e opinión. Enlace



A PELÍCULA EL SIGLO DE LAS LUCES (1992). Trailer da película.


 Fotografía: Cubaliteraria.
Carpentier según Solás: El siglo de las luces. L. Castillo,

Director: Humberto Solás. Cuba, 1992.
Premio á Mellor Fotografía e á Dirección Artística, Festival Internacional de Cine de Gramado, Brasil, 1993. Premio Pitirre á Mellor Película no Festival Cinemafest, de San Juan, Puerto Rico, 1993. Mención Especial do Xurado. Festival Iberoamericano de Cine, Huelva, España, 1993.

domingo, 23 de abril de 2017

25 de abril: LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO, ALLAN SILLITOE (1959)

Fotografía: El País. "Sed fieles a ello". Crítica de La vida sin armadura, autobiografía de Sillitoe (1928-2010)


 

A OBRA

 

La soledad del corredor de fondo”, The Cult, G. Urrero:

“Son dos metáforas de la época: la Inglaterra de porcelana blanca y los muros de ladrillo de las casas de clase obrera. En La soledad del corredor de fondo (1959), Alan Sillitoe definió el cortocircuito entre ambos mundos, deteniéndose en ese presente feroz de las barriadas, habitualmente dominadas por dos dioses atávicos: la furia y la necesidad.
La prosa de Sillitoe nos levanta del suelo y nos deja caer. Quien haya visto la adaptación cinematográfica rodada en 1962 por Tony Richardson –inolvidable Tom Courtenay, un corredor enloquecido bajo los árboles, con música jazzística de fondo–, quien se haya dejado seducir por esa película, decía, se hará a la idea de cómo funciona el universo que nos propone este libro: la vida trash, los prejuicios, los daños colaterales de la industrialización, la ubicuidad del delito, las ilusiones laboristas, el clasismo, los simulacros de la felicidad, la desconfianza, los rituales del grupo, las barriadas edificadas sobre la devastación de los bombardeos... y también, ¿por qué no?, todo lo que eso implica. Por ejemplo, las tensiones que deben aflorar y ser resueltas en la calle y sobre todo, el vacío existencial. O el simple aislamiento. Ya saben: me refiero a esos momentos en que uno no tiene ni un mísero cigarrillo que llevarse a la boca”.

 

La soledad del corredor de fondo”, en “Capítulo aparte”, ABC,  P. Ramos, 15-02-2013:


“Este es un libro que gustará a los maestros, a quienes crean en los maestros, a quienes crean que la literatura puede servir para algo más que entretener. Porque quizá la literatura sirve para algo (más). Y, si no sirve, prefiero no saberlo. Prefiero seguir corriendo a mi ritmo. No tengo que ganar ninguna medalla; “cuando te has dado el gusto de sentirte como si fueses el primer hombre en la tierra en una mañana helada, si ya has experimentado el mismo malestar que ese último hombre en la tierra una tarde de verano, seguro que al final lograrás sentirte como el único hombre en la tierra, y te importará un bledo lo bueno o lo malo, puesto que te limitarás a continuar trotando con tus zapatillas, golpeando el buen terreno seco que al menos nunca te jugará una mala pasada.”

O AUTOR

Sed fieles a ello”, El País, 08-01-2015. Crítica de La vida sin armadura (memorias de Alan Sillitoe):


"Como no confiaba más que en mí mismo, seguí escribiendo, pues la falta de formación para cualquier otro trabajo contribuía a esa persistencia, así como la fe absoluta en que no tenía otra vocación que la de escritor", afirma. "Si hay algo en lo que creáis firmemente, sed fieles a ello”, le había dicho una maestra años antes, y Sillitoe no lo había olvidado.
Este texto (escrito originalmente en 1993 pero que se detiene aproximadamente 30 años antes "porque sería demasiado aburrido escribir sobre una mera enumeración de libros") trata de esa fidelidad y de la capacidad de la literatura de corregir una vida, incluso una que ha comenzado tan mal (…).

 

Allan Sillitoe: ni un escéptico, ni un nostálgico”, El País, (14-05-1976). Entrevista a Sillitoe:

“Sillitoe vivió en España cinco años de su vida, a finales de los cincuenta. En Alicante escribió La soledad del corredor de fondo y en Palma de Mallorca terminó Sábado por la noche, domingo por la mañana. (…)
El cine quiso luego que aquellos dos relatos españoles de Sillitoe se convirtieran en sus trabajos más populares (...).



La estancia española de Sillitoe «me sirvió para disfrutar de una experiencia que luego se ha reflejado en algunos libros posteriores, pero los dos relatos de que hemos hablado no tuvieron nada que ver con la vida española. Yo me marché de Inglaterra, primero a Francia, y luego a España, para tratar de separarme de la vida inglesa y verla con otra perspectiva. La única conexión que tenía entonces con mi país me la daba la correspondencia, porque no teníamos dinero para comprar periódicos o para hacernos con una radio. Mis lecturas eran especialmente norteamericanas. Leí entonces los relatos breves de Sallinger, que son magistrales. No, no había en mí ningún sentimiento de rebeldía hacia Inglaterra. Simplemente, necesité irme y me fui. Luego he vuelto».(…)
Sillitoe nació en Nottingham, «una especie de isla dentro de Inglaterra, porque no está ni en el norte ni en el sur, sino justamente en el medio. Quizá eso haya hecho a sus habitantes más independientes en su carácter y acaso ésa sea la razón que me ha impulsado a describir en mis libros, casi siempre, gentes y situaciones de Nottingham. Ellos son mis personajes y mi pueblo, y sólo ellos pueden juzgar fielmente si acierto al describirles». Hasta hace algunos años, Sillitoe volvía a Nottingham, la tierra de Robin Hood, D. H. Lawrence ySillitoe, para «recobrar la moral». Los ingleses del sur de Inglaterra tienden a creer que la situación de este país es desesperada. Los de Nottingham, no. Los de Nottingham han estado y siguen en las fábricas y en las minas. Yo mismo he trabajado en esos lugares y mi padre fue un peón. Y cuando tú te tienes que levantar y trabajar como un perro de la mañana a la noche para ganarte la vida, ves las cosas con menos dramatismo, aunque parezca paradójico» (…)
«Yo no veo a la sociedad en términos de proletariado y burguesía o aristocracia, al menos cuando escribo. Unicamente escribo acerca de seres humanos. Yo disfruto creando caracteres, poniendo personas vivas dentro de pieles vacías». (…)

El ha escrito que la gente de sus relatos «tiene los mismos sentimientos que los reyes y las reinas, con la diferencia de que sus problemas cotidianos son más angustiosos y fundamentales». «Los problemas de los hombres simples, ha dicho también, son los problemas de los dioses». La frase parece dramática y definitiva. Pero expresa muy bien lo que ha pretendido mostrar Sillitoe en su literatura, a la que ha querido despojar de «aspereza y de sofisticación»”.

 Biografía en Muere a los 82 años el escritor británico Alan Sillitoe”, El País, 26-04-2010 / Alan Sillitoe, autor de La soledad del corredor de fondo”, El País, 27-04-2010.

 

A PELÍCULA 

 

https://www.youtube.com/watch?v=TtBng-B2DJQ
Trailer da película


La soledad del corredor de fondo (1962), Tony Richardson: 

Filmaffinity.

Fotogramas.