domingo, 26 de marzo de 2017

28 de marzo: EL LENGUAJE DE LAS FUENTES, GUSTAVO MARTÍN GARZO (1994)



"El Premio Nacional de Narrativa descubre la obra poética de Gustavo Martín Garzo", El País, 08/11/1994.


"El hecho de vivir y buscar de verdad aquello que es intenso conduce necesariamente a lo poético; así es mi obra", confesaba ayer Gustavo Martín Garzo, minutos después de conocer que le habían concedido el Premio Nacional de Narrativa 1994 por su novela El lenguaje de las fuentes (Editorial Lumen)”. (...)

Las fuentes en las que basa su obra el Premio Nacional de Narrativa 1994. "son innumerables, es muy difícil saber cuáles son las influencias que han tenido más peso en mí"; en cualquier caso, la obra premiada es, fundamentalmente, un relato que se centra en José, esposo de la virgen María, "un personaje marginal en los Evangelios que siempre me ha llamado la atención por su condición, de persona apartada, en silencio, sin una función que cumplir, que desde el punto de vista literario le hacía para mí de lo más llamativo". Un relato que se desarrolla, según su autor, desde el punto de vista de la relación de amor terrenal que José siente hacia María y su intención es sacar al personaje profundamente literario del silencio que había en torno a él”.

Vídeo. Martín Garzo comenta El lenguaje de las fuentes e Y que se duerma el mar (Facultad de Teología, Salamanca, 2013-14). A partir do minuto 16 explica a relación da novela cun fresco de Giotto ubicado na Capela dos Scrovegni en Padua (repárese na imaxe de Xosé neste fresco):

Giotto: Adoración dos Magos na Capela dos Scrovegni, Padua.
Pulse na imaxe para ampliala.

PREGUNTA: Yo lo recuerdo (y lo conocí) con su flamante Premio Nacional de Narrativa con El lenguaje de las fuentes. Y lo recuerdo, entonces, tímido en su casa, recibiendo a los periodistas. Muchos se preguntaban, quién era Martín Garzo. ¿Quién era el Martín Garzo de El lenguaje de las fuentes y quién es ahora?
RESPUESTA: Es una respuesta imposible. No hay manera de saber quienes somos. A medida que pasa el tiempo vamos perdiendo las pocas certezas que alguna vez pudimos tener. Creo, sinceramente, que nos iremos de este mundo sin haber entendido gran cosa ni de los demás ni de nosotros mismos. Bueno, hay algo que he aprendido: que la vida no cabe en nuestra razón. Literariamente no creo haber cambiado, aunque cada libro, como es lógico es una apuesta distinta. Una apuesta que completa y prolonga las anteriores. Y que siempre vivo con una cierta sensación de fracaso, en la medida en que ese libro que habría querido escribir siempre escapa de mí. Ni en una sola ocasión, salvo tal vez con El pequeño hederero, he tenido la sensación de que el libro escrito se aproximaba a aquel con el que había soñado.
"Con El lenguaje de las fuentes (premio Nacional de Narrativa) me quedé complacido, pero quería haber escrito la historia desde el punto de vista de María y no me salió. Ahora vuelvo porque quería retomar a esa niña y a esa historia tan misteriosa de la llegada de un mensajero que la dice que va a ser la madre de un rey", explica el autor.
Por otra parte, me explica, no hay nada más actual que “las viejas historias”, aquellas que han acompañado al hombre desde el principio de los tiempos y han sobrevivido a todas las épocas, a todas las batallas. “Si lo han hecho, es porque en ellas se esconde lo esencial”.
Ese es el motivo por el que Martin Garzo recurre a la Biblia en El lenguaje de las fuentes y en Y que se duerma el mar; a los mitos griegos en El jardín dorado o a Las mil y una noches en La princesa manca.
La historia más realista de nuestros días encierra ecos de esas viejas historias, que son el humus del que nos alimentamos”, un sustrato latente que encierra la Verdad". Marina Sanmartín, Revista de Letras, 30/03/2012.
- ¿Por qué decidió recuperar, de alguna manera, la historia de El lenguaje de las fuentes?
- Un escritor nunca elige el libro que va a escribir, sino que le viene dado, surge de una necesidad. En aquel momento tenía intención de contar la historia de María, pero no encontré la forma de hacerlo como yo quería. Debo reconocer que aquel libro me dejó cierta insatisfacción y 20 años después decidí contar la infancia de María porque me hacía más fácil contar lo que luego iba a suceder. El niño siempre está abierto a lo maravilloso, a lo prodigioso y la niña María está muy cerca de esa adolescente que empieza a recibir visitas de criaturas misteriosas. Es un libro menos oscuro, donde evidentemente hay dolor, no se rehúye lo inquietante de la vida, pero es una especie de celebración de la vida, del lado más luminoso de la vida. (...)
- ¿Qué les diría a quienes se mofan de la lectura de los textos sagrados?
- Están en un completo error porque son textos esenciales. Un libro como la Biblia está en la base de nuestra cultura y nos ha alimentado desde que éramos niños. El libro de cabecera de Faulkner era la Biblia. Me atrevería a decir que cualquier gran texto literario es un texto sagrado, porque lo sagrado es lo que es capaz de nombrar la vida, la vida es lo sagrado, en definitiva.
El milagro de la libertad literaria”, El País, 03/04/2012:
Desde el museo madrileño, Gustavo Martín Garzo habla de 'Y que se duerma el mar'. La nueva novela recrea la infancia de una virgen María manca. El tema bíblico ya lo abordó en 1994 con El lenguaje de las fuentes, premio Nacional de Literatura.
Se trata de una novela que complementa a  El lenguaje de las fuentes (Lumen), libro con el cual obtuvo en 1994 el Premio Nacional de Literatura. Una obra dedicada a José, el esposo virgen de María, que aunque en la historia religiosa queda absolutamente marginado debió debe tener sentimientos, emociones, pasiones e, incluso, albergó esperanzas que, al parecer, nunca se cumplieron. Entonces, el escritor decide darle voz a José, el carpintero de Nazareth, y convertirlo en personaje de una historia de pasión, posesión y furia, en la que las sombras de los ángeles preludian o acompañan el deseo y el desastre. "Fue entonces cuando se me ocurrió que la niña María fuese manca. Este personaje bíblico es la criatura ideal de la religión católica. No es un ser real y para bajarla de esa posición tan alta tenía que hacer algo así. Era una manera de humanizarla. Es como si lanzases una piedra contra una espectacular vidriera y la convirtieses en cristal”. 
La última novela de Martín Garzo (Valladolid, 1948) vuelve a sus orígenes como autor de El lenguaje de las fuentes (1993), que lo consagró con el premio Nacional de Narrativa de aquel año. El mundo de María y José aparece tratado en ambas novelas, con protagonismo del carpintero de Galilea en El lenguaje de las fuentes y con absoluto predominio de María en Y que se duerma el mar, donde se lleva a cabo una recreación de la infancia y primera adolescencia de la muchacha cuyo designio sobrenatural escapa a las limitaciones de su corta edad, que aquí llega hasta los quince años. También volvemos a encontrar en esta novela el tratamiento de sus temas preferidos, a menudo centrados en torno al amor en diferentes etapas de su proceso, y una concepción de la novela enriquecida por muchos elementos de la poesía mediante una cuidadosa elaboración estilística con brillantes hallazgos metafóricos. 
Martín Garzo: “La literatura es viajar a los márgenesde lo real”.  El País, 27/01/2017El escritor vallisoletano fabula en su nuevo libro el episodio bíblico del sacrificio de Isaac: 
“Para el autor, las historias de la antigüedad —religiosas, mitológicas— "plantean las grandes cuestiones que nos afectan como humanos, en este caso, el conflicto entre el amor y el deber". El premio Nacional de Narrativa (1994), por El lenguaje de las fuentes y de Literatura Infantil y Juvenil (2004), por Tres cuentos de hadas, asevera que "hay muchos hechos contemporáneos que tienen que ver con ese dilema". Así, cita "el cumplimiento de la ley, cuando no puede ser el todo, por ejemplo, como ocurre con los refugiados sirios, que pasan frío y se les da un cuenco con comida pero Europa no los acoge. Esas personas confiaban en Europa, sin embargo, se les ha defraudado".

Máis sobre o autor e a súa obra:
“El autor de 'El lenguaje de las fuentes' considera que la tarea del narrador es "aprender a mirar por los ojos de los que ya no están" o de aquello que parece no existir más allá de nuestro subconsciente. Dejar a un lado lo racional para transitar hacia los enigmas de la fantasía o, incluso, la locura. "Narrar es dirigirse a ese otro que somos, que quiere ser rescatado, hacer que los muertos miren por nuestros ojos".
"Gustavo Martín Garzo cree que la literatura es "aventurarse en la parte maldita, en los territorios inciertos", pero a la vez encontrar la puerta para regresar al mundo que compartimos con los demás. Y narrar, dice, es "conseguir un aplazamiento de la muerte", como en "Las mil y una noches".
"Una puerta cerrada es literatura porque obliga a preguntarse qué hay detrás", ha afirmado el Premio Nacional de Narrativa en 1994 por El lenguaje de las fuentes que a lo largo de su trayectoria ha demostrado, en varias ocasiones, que domina el juego de la imaginación: "El objetivo de la literatura es entrar en todo lo que se calla y permanece oculto en cada uno de nosotros, y está esperando a que se despierte. Un buen libro debe golpearnos, cuestionarnos, llevarnos a territorios desconocidos de los demás y de nosotros mismos", ha afirmado. En su opinión, "al hombre no le basta con vivir su vida y constantemente se llena de preguntas", cuestiones como de dónde viene o por qué existe la muerte que "alimentan la obra de grandes escritores".  (…)
“El autor vallisoletano se ha referido a la literatura como "defensa de la memoria" y ha subrayado el poder de esta para hablar con los muertos: "Si coges Cien años de soledad, la voz de García Márquez te llega", ha declarado”.

jueves, 9 de marzo de 2017

14 de marzo: MEMORIAL DO CONVENTO, SARAMAGO (1982)



Juan V, rei de Portugal e María Ana de Austria
pais de Bárbara de Braganza

Bárbara de Braganza e Fernando VI, rei de España

Padre Bartolomeu Lourenço de Gusmão,
 inventor da passarola.

Enlace á fotografía

passarola, primeira aeronave en efectuar un vo, 
74 anos antes que o globo dos Irmáns Montgolfier. 


P. Su última novela publicada en España, Memorial del convento, plantea la construcción del complejo monumental de Mafra y, paralelamente, la del aerostato del padre Gusmâo en el año 1709, ambos hechos rigurosamente históricos. ¿Es una metáfora de la modernidad y la tradición?
R. Cuando planeaba este libro pensé hacerlo sólo sobre la construcción del convento, pero luego, estudiando la época, comprobé que ambos acontecimientos eran coincidentes. Si históricamente fue así, yo debía mezclar una construcción tan terrena con un experimento aéreo, ya que así era el Portugal de comienzos del XVIII. La novela es una reconstrucción histórica desde la ficción literaria, porque toda narración está fundamentada en el pasado para comprender el presente.
"Exigencia estética y compromiso ético", El País, 18-06-2010:
“En 1982 publicó Memorial del convento y dos años más tarde, El año de la muerte de Ricardo Reis. Esas dos novelas multiplicaron la fama internacional de Saramago. A los lectores desconcertados por la intensidad poética, la mezcla de voces y la ausencia de marcas convencionales en los diálogos en sus escritura solía darle siempre un mismo consejo: “Lea el libro en voz alta". Funcionaba”.
"Un leninista conservador", ABC, 19-06-2010, Basilio Losada (primeiro tradutor ao castelán de Saramago).
 “Entonces decidieron editar «El año de la muerte de Ricardo Reis» a ver si funcionaba, y luego el «Memorial». Y funcionaron, fue una campanada, el descubrimiento de un gran escritor, un escritor de público, con muchísimos lectores. Literariamente, en sus libros hay dos aspectos fundamentales: su conciencia ética, que se expresaba a través de ese leninismo que antes he llamado conservador. Y, en segundo lugar, aparte del gran sentido social, lo que hay siempre son grandes figuras de mujer, mujeres que también participan de una consciencia de liberación colectiva, personajes realmente inolvidables como esa Blimunda, protagonista de «Memorial del convento», uno de los grandes personajes femeninos de la literatura del siglo XX”.
"No me hablen de la muerte, porque ya la conozco", entrevista de Manolo Rivas a Saramago, El País Semanal, 2008:
M. Rivas: En sus obras hay personajes inolvidables, fascinantes, que pertenecen a la realidad inteligente. ¿No me diga que no se enamoró de Blimunda, la de 'Memorial del convento'? 
Saramago: Blimunda... ¡Sería mucha mujer para mí! Aunque es sencilla. Tal vez la mujer del médico de Ensayo sobre la ceguera... Sí, tal vez ella.
Entrevista a Saramago (Lisboa, 9-05-1991):
"Esa señora [Blimunda] se hizo a sí misma. Nunca la concebí para que fuera de una manera o de otra. El personaje se fue formando durante el proceso de escritura. Y surgió, me surgió, con una fuerza tal que, a partir de cierto momento, me limité a... acompañarla. Ese sentimiento pleno del personaje que se hace a sí mismo es Blimunda. Pero, resulta curioso, no me di cuenta hasta el final de que había escrito una historia de amor sin palabras de amor... Al final a ellos, Baltasar y Blimunda, no les hizo falta decirlas... Y, sin embargo, el lector se da cuenta de que el suyo es un amor profundo. Yo creo que eso es gracias al personaje femenino. Ella impone las reglas del juego... ¿Y por qué? Porque así es la vida... La mujer es el motor del hombre. Fíjese en que mis personajes masculinos son más débiles, son hombres que tienen dudas, son personajes masculinos con complejos... Las mujeres no."

Revista "Blimunda", editada pola Fundación José Saramago.

Artigos de/sobre Saramago en El País. 

Memorial do convento (pt.wikipedia): Sinopse, personaxes, análise da obra, simbolismo, crítica, ópera...

viernes, 3 de febrero de 2017

LECTURAS POSIBLES (2017)


Aínda que non todos presentamos a selección de lecturas, achégase o resultado das "votacións". Cando enviedes as que faltan (a anaseco@edu.xunta.es ou por teléfono), colocarémolas neste cadro, na posición que corresponda.

Se falta algunha lectura que mencionarades, facédemo saber, por se me equivoquei no reconto.

Evidentemente, isto non é definitivo, podemos variar a selección e a orde, pero parece que os catro primeiros títulos teñen todas as papeletas para ser lecturas do club este 2017. Se lemos en marzo Esplendor de Portugal serían dous libros seguindos sobre Portugal de autores portugueses. Parece que procede escoller para marzo algún do segundo grupo.


4 votos
António Lobo Antunes: Esplendor de Portugal. 418 p. Portugal, 1997.

3 votos
Alan Sillitoe: La soledad del corredor de fondo. 242 p. Inglaterra, 1959.
Alejo Carpentier: El siglo de las luces. 403 p. Cuba, 1962.
William Faulkner: El ruido y la furia. 346 p. Estados Unidos, 1929.

2 votos
Dino Buzzati: El desierto de los tártaros. 271 p.          
Mario Vargas Llosa: El hablador. 269 p.
Muriel Barbery: A elegancia do ourizo. 423 p.
Gustavo Martín Garzo: El lenguaje de las fuentes. 206 p.
Gabriel García Márquez: El amor en los tiempos del cólera. 494 p.
Sándor Marai: Divorcio en Buda. 190 p.
Stefan Zweig: La impaciencia del corazón. 463 p.

1 voto
Alice Munro: La vida de las mujeres. 372 p.
Bernhard Schlink: El lector. 203 p.        
Boris Vian: La espuma de los días. 259 p.
Carmen Martín Gaite. Irse de casa. 349 p.
Dai Sijie: Balzac y la joven costurera china. 189 p.
Doris Lessing: Las abuelas. 325 p.
Edith Wharton: Cuentos inquietantes. 329 p.
Emilia Pardo Bazán: Los pazos de Ulloa. 405 p.
Enrique Vila-Matas: El mal de Montano. 335 p.          
Henning Mankell: La quinta mujer. 481 p.
Javier Marías: Corazón tan blanco.  346 p.
Jetta Carleton: Cuatro hermanas. 412 p.
John Banville: El mar. 219 p.
John Fante: Pregúntale al polvo. 205 p. 
Julian Barnes: El loro de Flaubert. 229 p.
Julio Llamazares: Distintas formas de mirar el agua. 186 p. 
Kenneth Grahame: O vento nos salgueiros. 259 p.
Mo Yan: Las baladas del ajo. Nobel 2012. 489 p. 
Patrick Modiano: Un pedigree.
Per Petterson: Salir a robar caballos. 269 p.
Philippe Claudel: Almas grises. 222 p.
Rafael Chirbes: París-Austerlitz. 153 p.
Ricardo Piglia: Plata quemada. 227 p.
Truman Capote: Desayuno en Tiffany´s. 153 p.
William Golding: El señor de las moscas. 286 p.

domingo, 29 de enero de 2017

31 de xaneiro: LA SEÑORA DALLOWAY, VIRGINIA WOOLF (1925)




Virginia Woolf, biografías: En banda deseñada (Impedimenta, 2012); “Cara y cruz de Virginia Woolf”, ABC, 2015; “La biografía definitiva de Virginia Woolf, ABC, 2015. 

Máis do mundo literario de Woolf: vid. enlace.


La señora Dalloway é unha das 25 novelas comentadas por  Vargas Llosa en La verdad de las mentiras (1990). Extraemos do citado ensaio –pode lerse completo no enlace anterior, pp. 23-26 – os seguintes fragmentos:

“La señora Dalloway relata un día corriente en la vida londinense de Clarissa Dalloway, una desvaída dama de alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de junio de 1923, con un paseo de Clarissa por el centro de la ciudad, y termina esa misma noche, cuando están comenzando a retirarse de casa de los Dalloway los invitados a una fiesta. Aunque en el curso del día sucede un hecho trágico —el suicidio de un joven que volvió de la guerra con la mente descompaginada— lo notable de la historia no es ese episodio, ni la miríada de pequeños sucesos y recuerdos que la componen, sino que toda ella esté narrada desde la mente de los personajes, esa sutil e impalpable realidad donde lo vivido se vuelve idea, goce, sufrimiento, memoria”. 

“El libro apareció en 1925 y fue el primero de las tres grandes novelas —las otras son To the Lighthouse y The Waves— con que Virginia Woolf revolucionaria el arte narrativo de su tiempo, creando un lenguaje capaz de fingir persuasivamente la subjetividad humana, los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia. Su hazaña no es menor que las similares de Proust y de Joyce, a las que complementa y enriquece con un matiz particular: el de la sensibilidad femenina. Sé lo discutible que puede ser el adjetivo «femenina» aplicado a una obra literaria y acepto que en innumerables casos resulta arbitrario utilizarle Pero en el de algunos libros, como La princesse de Clèves, autores, como Colette o Virginia Woolf, me parece insustituible”. 

“Esta transformación «poética» del mundo —por una vez el calificativo resulta inevitable— es radical y, sin embargo, no resulta inmediatamente perceptible, pues, si lo fuera, daría al lector la impresión de un libro hechizo, de una forzada tergiversación de la vida real, y La señora Dalloway, por el contrario, como ocurre siempre con las ficciones persuasivas —esas mentiras tan bien hechas que pasan por verdades— parece sumergirnos de lleno en lo más auténtico de la experiencia humana”.

“El huidizo, ubicuo y protoplasmático narrador de La señora Dalloway es el gran éxito de Virginia Woolf en este libro, la razón de ser de la eficacia de su magia, del irresistible poder de persuasión que emana de la historia. El narrador de la novela está siempre instalado en la intimidad de los personajes, nunca en el mundo exterior. Lo que nos narra de éste llega a nosotros filtrado, diluido, sutilizado por la sensibilidad de aquellos seres, jamás directamente. Son las conciencias en movimiento de la señora Dalloway, de Richard, su marido, de Peter Walsh, de Elizabeth, de Doris Kilman, del atormentado Septimus o de Rezia, su esposa italiana, la perspectiva desde la cual va siendo construida aquella cálida mañana de estío, trazadas las calles londinenses con su algarabía de bocinas y motores, verdecidos y perfumados los parques por donde transitan los personajes. El mundo objetivo se disuelve en esas conciencias antes de llegar hasta el lector, se deforma y reforma según el estado de ánimo de cada cual, se añade de recuerdos e impresiones y se afantasma con los sueños y fantasías que suscita en las mentes”. 

“Se trata de un narrador excepcionalmente discreto y traslaticio, que evita hacerse notar y que está saltando con frecuencia —pero siempre, tomando las mayores precauciones para no delatarse— de una a otra intimidad. Cuando existe, la distancia entre el narrador y el personaje es mínima y constantemente desaparece porque aquél se esfuma para que éste lo reemplace: la narración se vuelve entonces monólogo. Estas mudanzas ocurren a cada paso, a veces varias en una misma página, y, pese a ello, apenas lo advertimos, gracias a la maestría con que el narrador lleva a cabo sus transformaciones, desapariciones y resurrecciones. ¿En qué consiste esta maestría? En la sabia alternancia del estilo indirecto libre y del monólogo interior, y en una alianza de ambos métodos narrativos”. 

Septimus Warren Smith es un personaje dramático, en una novela donde todos los demás tienen vidas convencionales y previsibles, de una rutina y aburrimiento que sólo el vivificante poder transformador de la prosa de Virginia Woolf llena de encanto y misterio. La presencia de ese pobre muchacho que fue como voluntario a la guerra y volvió de ella condecorado y, en apariencia, indemne, pero herido en el alma, es inquietante además de lastimosa. Porque deja entrever que, pese a tantas páginas dedicadas a ensalzarlo en lo que tiene de hermoso y de exaltante, no todo es bello, ni ameno ni fácil ni civilizado en el mundo de Clarissa Dalloway y sus amigos. Existen, también, aunque lejos de ellos, la crueldad, el dolor, la incomprensión, la estupidez, sin los cuales la locura y el suicidio de Septimus resultarían inconcebibles. Están mantenidos a distancia por los ritos y la buena educación, por el dinero y la suerte, pero los rondan, al otro lado de las murallas que han erigido para ser ciegos y felices y, en ciertos momentos, con su acerado olfato, Clarissa lo presiente”. Vargas Llosa (1990): La verdad de las mentiras. Texto completo no enlace.

 Biografía banda deseñada (Impedimenta).

En cine:
 
Mrs. Dalloway (1997) interpretada por Vanessa Redgrave.
Las horas (2002), sobre unha novela de Michael Cunningham, gañadora do Premio Pulitzer en 1999. Historia de tres mulleres de épocas diferentes que tratan de encontrarlle sentido á vida. Anos 20, Virginia Woolf (Nicole Kidman), nun elegante barrio de Londres, escribe Mrs. Dalloway. Anos 50, Los Ángeles, Laura Brown (Julianne Moore), muller casada e con fillos, considera a posibilidade de cambiar a súa vida tras ler Mrs. Dalloway. En Nova York, Clarissa Vaughan (Meryl Streep) é unha versión actual de Mrs. Dalloway, unha editora que decide preparar unha festa a un amigo escritor enfermo de sida con quen tivo un romance de xuventude.